Es viernes, me he despertado soñando que viajaba. Normalmente no recuerdo lo que sueño. Puede que sea una suerte, en ciertos casos es una pena.
Me gustaría que me tocasen los euromillones. Me gustaría poder viajar, intentar hacer una ruta que me recordase lo más posible cómo se vivía en aquellos años dorados....
Me gustaría que me tocasen los euromillones. Me gustaría poder viajar, intentar hacer una ruta que me recordase lo más posible cómo se vivía en aquellos años dorados....
Alquilar un viejo Cádillac con todos los extras, un coche que brillase, que no corriese mucho, que me permitiese bajar la capota, ver el cielo, poner música de rock´n´roll....
Me gustaría ir acompañado de alguien que supiese ilusionarse tanto como yo con la aventura, alguien que fuese capaz de entender el espíritu del viaje, que sólo se trata de una manera de huir del mundo, que no hay turismo que valga, que es tratar de olvidar recordando lo antiguo....
Quisiera terminar la jornada aparcando cerca de neones de mil colores en un motel de carretera, con el cielo manchado de azules, desde el azul clarito del oeste hasta el azul oscuro del este. Sintiendo el frío en la cara, buscando el calor en otra de las decenas de camas desconocidas, cada noche un sitio distinto, cada mañana el mismo par de cafés, con y sin azucar...
-¿otro?-,
-por supuesto-.
Feliz fin de semana y buena suerte.

