viernes 27 de noviembre de 2009

sueños nostálgicos...

Es viernes, me he despertado soñando que viajaba. Normalmente no recuerdo lo que sueño. Puede que sea una suerte, en ciertos casos es una pena.

Me gustaría que me tocasen los euromillones. Me gustaría poder viajar, intentar hacer una ruta que me recordase lo más posible cómo se vivía en aquellos años dorados....



Alquilar un viejo Cádillac con todos los extras, un coche que brillase, que no corriese mucho, que me permitiese bajar la capota, ver el cielo, poner música de rock´n´roll....



Me gustaría ir acompañado de alguien que supiese ilusionarse tanto como yo con la aventura, alguien que fuese capaz de entender el espíritu del viaje, que sólo se trata de una manera de huir del mundo, que no hay turismo que valga, que es tratar de olvidar recordando lo antiguo....



Quisiera terminar la jornada aparcando cerca de neones de mil colores en un motel de carretera, con el cielo manchado de azules, desde el azul clarito del oeste hasta el azul oscuro del este. Sintiendo el frío en la cara, buscando el calor en otra de las decenas de camas desconocidas, cada noche un sitio distinto, cada mañana el mismo par de cafés, con y sin azucar...

-¿otro?-,

-por supuesto-.




Feliz fin de semana y buena suerte.

jueves 26 de noviembre de 2009

orgasmos...

No puedo dejar de compartir esta noticia:

miércoles 25 de noviembre de 2009

Christine Spengler...

Este fin de semana regresaba con una furgoneta cargada de muebles de segunda mano hacia la ciudad donde vivo. Regresaba con rumbo oeste, con el sol pegándome en los ojos, como un moderno Lucky Luke que cabalga solitario hacia un sol poniente en el que sabe que tampoco va a encontrar un hogar.

Regresaba y escuchaba la radio. Buscando las noticias me encontré con este programa. Un programa de entrevistas. Un programa de entrevistas en el que el entrevistador apenas interrumpe las contestacioes del entrevistado. Increible.

Ella era una corresponsal de guerra. Me impresionó la pasión con la que hablaba de sus vivencias, una pasión simple y sencilla, fluída en su exposición, inpresionante en el contenido. Una vida vivida.

Escuchándola me resultó imposible dejar de soñar con otra vida y así, durante una hora al menos, descansé un poco el alma.

Aquí el enlace. Escúchenlo sin prisas, sin agobios y espero lo disfrten como yo.

Christine Spengler (Siluetas)


lunes 23 de noviembre de 2009

¿yo?, puede que si....

Raro, retorcido y rancio....

Como un Don Erre que Erre en blanco y negro, como el amor a lo viejo, como el refrán que asegura que cualquier tiempo pasado fue mejor. Así puede que sea yo. Difícil, soñador de bohemias y de aventuras. Vividor de monotonías exasperantes. Raro, extremadamente raro.

Difícil como las cosas buenas que decían en Montoyas y Tarantos. Interior contradictorio, interior profundo, hondo, oscuro como una mina abandonada, retorcido, como las vides de Castilla, esas, las que dan vinos espesos....

Hace tiempo vi una película muy muy triste. Indagando en ella me quedé con los versos que le dan título, preciosos, sin métrica ni rima, poesía pura.

Así soy yo, así amo yo... o eso creo.


BÁILAME EL AGUA

Báilame el agua.
Úntame de amor y otras fragancias de su jardín secreto.
Riégame de especias que dejen mi vida impregnada de tu olor.
Sácame de quicio.
Llévame a pasear atado con una correa que apriete demasiado.
Hazme sufrir.
Aviva las ascuas.
Ponme a secar como un trapo mojado.
No desates las cuerdas hasta que sea tarde.
Sírveme un vaso de agua ardiente y bendita que me queme por dentro, que no sea tuya ni mía, que sea de todos.
Líbrame de mi estigma.
Llámame tonto.
Sacrifica tu aureola.
Perdóname.
Olvida todo lo que haya podido decir hasta ahora.
No me arrastres.
No me asustes.
Vete lejos.
Pero no sueltes mi mano.
Empecemos de nuevo.
Sangra mi labio con sanguijuelas de colores.
Fuma un cigarro para mí.
Traga el humo.
Arréglalo y que no vuelva a estropearse.
Échalo fuera.
Crúzate conmigo en una autopista a cien por hora.
Sueña retorcido.
Sueña feliz, que yo me encargaré de tus enemigos.
Dame la llave de tus oídos.
Toca mis ojos abiertos.
Nota la textura del calor.
Hasta reventar.
Sé yo mismo y no te arrepentirás.
¿Por cuánto te vendes? Regálame a tus ídolos.
Yo te enviaré a los míos.
Píllate los dedos.
Los lameré hasta que no sepan a miel.
Hasta que no dejen de ser miel.
Sal, niega todo y después vuelve.
Te invito a un café.
Caliente claro.
Y sin azúcar. Sin aliento
.

viernes 20 de noviembre de 2009

miradas...

El otro día fuí a una fiesta. Aunque parezca increible yo era uno de los coprotagonistas de la misma. Unas horas agradables y amenas, el pasado en el presente.

Pero no hablemos de fiestas. Hablemos de cruces de miradas, de esos pequeños momentos en los que te sientes en perfecta comunión con la persona que tienes delante, con una persona que, como ocurrió en este caso, no conoces de nada.

No quiero dilatar más un suspense que no va a ninguna parte, que esto es un blog sin pretensiones y no los Diez Negritos. La persona de las miraditas, el personaje en cuestión, era uno de los camareros del saraó. Uno de esos que hacen equilibrios increibles con las bandejas redondas llenas de bebidas.

Y ocurrió. No se si fué por la manera en que me tomé la primera cerveza (siempre cerveza) o por la manera en que con un gesto le agradecí que estuviese allí. Sea lo que fuere ocurrió. Y hete aqui que nos ves a ambos buscándonos entre las mesas y las masas de gente peripuéstamente trajeada. Uno para ver ver si ya tengo la copa medio vacía y el otro que soy yo, esperando que apareciese para mirarme como diciendo ¡apura eso! y por supuesto, apurarlo para tomar de nuevo, agradecidísimo, una nueva copa.

Era moreno, muy moreno, parecía como si usase brillantina. Delgado, con la cara angulosa y los ojos pequeños. Miraba intensamente y al sonreir aparecía una línea no muy bien colocada de dientes grandes. Llevaba chaleco negro, camisa blanca curtida en mil batallas, pajarita de las de mentira y pantalones un poco grandes.

Era moreno y delgado. Un tipo bien simpático. Un amigo para unas horas.


Feliz fin de semana.

miércoles 18 de noviembre de 2009

tres hombres...

El pasado fin de semana fuí al campo....

Éramos tres, tres entre los matojos y el polvo del camino, tres entre las encinas y las jaras. Mi socio, el poeta que conoce a todo el mundo y este que les escribe.

Y allí me sentí bien. Yo que soy de ciudad, más de ciudad que los atascos y las prisas. Sentí que aquel podía ser perfectamente mi sitio.

Allí tres hombres, pan, vino y un poco de carne.

Allí, el hombre y la tierra....

lunes 16 de noviembre de 2009

amor, perdón y amistades...

Así es, todo depende de las palabras que sepamos, de lo que hayan contado de ella, de ti y de mi.

La opinión, tan voluble como la donna de Verdi, va y viene marcándonos con la gloria o el oprobio, con los laureles del éxito o la hiel de la derrota....

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